Privacidad en un Mac frente a apps de inteligencia artificial como Muse de Meta

La app Muse de Meta ha escalado hasta lo más alto de la App Store en cuestión de días, y con ella han llegado las primeras dudas serias sobre qué hace exactamente con tus datos. El agente de inteligencia artificial de Meta está disponible para iPhone y para Mac, y en ambos casos pide acceso a información tan sensible como tus mensajes o tu calendario.

La promesa es la de cualquier asistente autónomo: que se encargue de tareas por ti sin que tengas que estar encima. El problema es lo que hay que entregarle para que funcione y, sobre todo, lo que ha ocurrido cuando alguien ha intentado no entregárselo.

Qué es Muse y qué permisos pide

Muse es el agente personal de Meta AI. Durante la configuración inicial solicita permiso para acceder a Mensajes, al Calendario y a otros datos personales del dispositivo. En teoría, esos permisos son opcionales: el usuario puede denegarlos uno a uno y seguir usando la aplicación con funciones más limitadas.

Esa es justamente la parte que ahora está en entredicho.

El caso que ha encendido las alarmas

El redactor tecnológico Jason Ashton decidió probar Muse en una máquina separada, precisamente para no exponer su equipo principal. Durante la configuración denegó de forma explícita el acceso a los mensajes.

Poco después descubrió que la aplicación había sincronizado igualmente su base de datos completa de Mensajes, hasta la fila 187.462. «Nunca le di permiso para hacer eso», resumió.

Cuando preguntó directamente a la app por ese acceso, Muse respondió que solo leía el texto de las notificaciones, algo que no encajaba con lo que estaba ocurriendo de fondo. El episodio más incómodo llegó cuando la aplicación le sugirió escribir sobre una conversación que acababa de mantener con su compañero de pódcast, minutos después de que terminara.

La respuesta de Meta

Meta ha atribuido a errores de programación parte de los problemas de privacidad reportados. Es una explicación posible, pero también una que obliga a confiar en que no vuelvan a repetirse en una aplicación que, por diseño, aspira a leerlo todo.

Conviene recordar además que el modelo de negocio de Meta se sostiene sobre la recolección de datos. Aunque el fallo fuese involuntario, el material al que da acceso una app así —conversaciones privadas, agenda, contactos— es exactamente el que menos margen de error admite.

Panel de permisos de apps en Ajustes del Sistema de un Mac

Cómo revisar y revocar permisos en tu Mac

macOS lleva años pidiendo permiso explícito antes de que una aplicación acceda a datos sensibles, y ese panel sigue siendo la mejor herramienta para auditar lo que has concedido sin darte cuenta.

Abre Ajustes del Sistema y entra en Privacidad y seguridad. Ahí encontrarás secciones separadas para Contactos, Calendarios, Recordatorios, Fotos, Accesibilidad, Acceso total al disco y Grabación de pantalla, entre otras.

Revisa cada apartado y desactiva el interruptor de cualquier app que no necesite ese permiso para hacer su trabajo. Presta especial atención a Acceso total al disco y a Accesibilidad: son los dos permisos más amplios del sistema y los que permiten a una aplicación leer y controlar prácticamente cualquier cosa.

Qué hacer si ya la instalaste

Si ya tienes Muse en el Mac y quieres cortar por lo sano, lo más limpio es revocar sus permisos desde ese mismo panel, cerrar la sesión dentro de la app y desinstalarla arrastrándola a la Papelera. Después merece la pena revisar los datos asociados a tu cuenta de Meta desde la web de la compañía.

Y si solo quieres probarla, la vía prudente es la que siguió Ashton: hacerlo en un equipo secundario, sin tu cuenta habitual y sin tus mensajes dentro.

Prudencia antes que comodidad

Ningún asistente merece acceso ilimitado a tu vida digital solo porque prometa ahorrarte unos minutos al día. Con las herramientas de inteligencia artificial que piden permisos amplios, la regla sensata es empezar por lo mínimo: conceder solo lo imprescindible, comprobar de vez en cuando qué tiene activado cada app y quitarlo en cuanto deje de hacer falta.

En el caso de Muse, con un incidente documentado en el que los permisos denegados no se respetaron, esa cautela no es exagerada. Es lo mínimo.

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