El fraude dirigido a personas mayores está aumentando y los delincuentes utilizan cada vez más información disponible en internet para construir engaños convincentes. Por eso, proteger los datos personales y reforzar la seguridad digital se ha vuelto especialmente importante.

Los estafadores pueden combinar información pública con datos compartidos en conversaciones familiares para hacerse pasar por un hijo, un nieto u otro familiar. En algunos casos, incluso pueden aprovechar técnicas de inteligencia artificial para crear voces falsas.

La información personal puede facilitar una estafa

Una gran cantidad de información personal puede encontrarse fácilmente en internet. Publicaciones en redes sociales, perfiles profesionales y otros espacios pueden revelar datos sobre familiares, viajes, rutinas o actividades personales.

Según un análisis citado en el informe, el 72 % de los casos de fraude contra personas mayores registrados en Estados Unidos durante 2024 estuvieron relacionados con la exposición de información personal de las víctimas en internet. Las pérdidas alcanzaron los 4.200 millones de dólares.

Los grupos familiares de mensajería también pueden convertirse en una fuente de información. Una conversación aparentemente cotidiana puede revelar que alguien está de viaje, tiene una cita médica o se encuentra fuera de casa.

El peligro del SIM swapping

Las aplicaciones de mensajería actuales suelen utilizar cifrado de extremo a extremo. Sin embargo, esto no elimina todos los riesgos asociados con la seguridad de una cuenta. Una de las amenazas es el SIM swapping. En este tipo de ataque, un delincuente intenta convencer al operador telefónico de transferir el número de la víctima a una nueva tarjeta SIM que controla.

Si consigue hacerlo, puede recibir los mensajes SMS enviados al número de teléfono. Esto resulta especialmente peligroso cuando los códigos de verificación de dos factores se envían mediante mensajes de texto.

Con acceso a esos códigos, un atacante podría intentar restablecer contraseñas, acceder a cuentas bancarias o tomar el control de otros servicios vinculados al número.

Los mensajes familiares también pueden ser utilizados

La información obtenida mediante una cuenta comprometida puede combinarse con datos públicos para crear una historia mucho más convincente.

Por ejemplo, un estafador podría saber los nombres de los familiares, conocer que alguien está viajando y utilizar esos datos para enviar un mensaje urgente solicitando dinero.

Las notas de voz también representan un nuevo riesgo. Con suficiente material de audio, las herramientas de inteligencia artificial pueden utilizarse para generar imitaciones de voz que hagan más creíble una llamada falsa.

Cómo reducir el riesgo de fraude

Una de las primeras medidas consiste en reducir la cantidad de información personal disponible públicamente. Revisar las redes sociales y limitar quién puede acceder a determinadas publicaciones puede dificultar el trabajo de los estafadores.

También es recomendable utilizar autenticación de dos factores en las cuentas importantes. Cuando sea posible, es preferible utilizar una aplicación autenticadora en lugar de depender exclusivamente de códigos enviados por SMS.

No confíes únicamente en una llamada o mensaje urgente

Las solicitudes urgentes de dinero deben verificarse antes de realizar cualquier acción. Aunque el mensaje parezca provenir de un familiar, conviene confirmar la situación mediante otro canal de comunicación.

Por ejemplo, si alguien solicita dinero mediante una llamada, se puede contactar directamente con esa persona utilizando otro número o una aplicación diferente.

Otra alternativa consiste en establecer una palabra secreta familiar. Esta puede utilizarse para verificar la identidad de un familiar durante una situación de emergencia.

La idea es sencilla: si alguien llama afirmando que necesita ayuda urgente, se le puede pedir esa palabra antes de compartir información o enviar dinero.

La prevención sigue siendo la mejor defensa

El aumento de las estafas digitales demuestra que la seguridad no depende únicamente de utilizar aplicaciones protegidas. También es importante controlar qué información compartimos y cómo respondemos ante situaciones inesperadas.

Reducir la exposición de datos personales, utilizar métodos de autenticación más seguros y verificar las solicitudes urgentes puede dificultar considerablemente el trabajo de los estafadores.

En un escenario donde la inteligencia artificial permite crear mensajes y voces cada vez más convincentes, la confianza por sí sola ya no es suficiente. Una simple verificación por otro medio puede marcar la diferencia entre una conversación familiar y una estafa.

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