
Un salto que pone a la Mac a la par del iPhone. Con la llegada de macOS Tahoe, Apple apuesta por una de las actualizaciones más notables para la Mac en los últimos años. Además del diseño Liquid Glass, un Spotlight mejorado y tres aplicaciones nuevas, el gran protagonista es el Centro de Control renovado.
El año pasado, con iOS y iPadOS 18, Apple rediseñó por completo el Centro de Control en iPhone y iPad. Sin embargo, la Mac quedó fuera de esa evolución. Ahora, con macOS Tahoe, la espera terminó: el Centro de Control de Mac no solo alcanza la paridad con sus contrapartes móviles, sino que añade funciones exclusivas que lo hacen aún más potente.
Índice
Inspirado en iOS, pero con identidad propia
El nuevo Centro de Control en macOS Tahoe adopta las mejores ideas de iOS y iPadOS, pero va un paso más allá. Apple no se limitó a copiar, sino que adaptó la experiencia a las particularidades de la Mac.
Entre las novedades más destacadas se encuentran:
- Controles de sistema renovados, alineados con lo disponible en iOS.
- Controles redimensionables, que permiten personalizar la interfaz.
- Reorganización flexible, para que cada usuario configure su propio flujo.
- Soporte de barra de menú, con accesos directos a los controles preferidos.
- Compatibilidad con terceros mediante una nueva API, ampliando las posibilidades.
- Diseño Liquid Glass, que unifica la estética con el resto de plataformas Apple.
Más personalización, más productividad
El Centro de Control deja de ser un panel fijo y limitado para convertirse en un hub dinámico que cada usuario puede ajustar a su gusto. La posibilidad de llevar cualquier control directamente a la barra de menú multiplica la productividad y convierte a la Mac en una herramienta más flexible para el día a día.
Esta flexibilidad es especialmente valiosa para quienes usan la Mac como estación de trabajo profesional, ya que cada acceso rápido puede optimizar tareas repetitivas o flujos de trabajo específicos.

Una experiencia unificada en todo el ecosistema
Con esta actualización, Apple avanza hacia una experiencia universal entre Mac, iPhone y iPad. El diseño Liquid Glass refuerza la cohesión visual, mientras que las nuevas funciones del Centro de Control ponen a los dispositivos en el mismo nivel funcional.
Más allá de la estética, el verdadero valor de esta evolución está en la continuidad de la experiencia: el usuario puede pasar del iPhone a la Mac sin sentir que pierde acceso o control sobre sus funciones más usadas.
Lo que significa para el futuro de macOS
El nuevo Centro de Control es una muestra clara de la dirección que Apple busca para macOS: uniformidad, potencia y personalización. Con cada versión, las fronteras entre plataformas se difuminan, y funciones clave como esta consolidan la visión de un ecosistema más conectado.
macOS Tahoe no solo moderniza la Mac, sino que la coloca en un terreno donde la coherencia y la productividad avanzan de la mano.










