
Una vez más, Apple logra ganar tiempo frente a un regulador europeo. Esta vez, se trata de la Autoridad Holandesa de Consumidores y Mercados (ACM), que ha decidido posponer su decisión sobre las tarifas que Apple impone a las apps de citas en la App Store. ¿La razón? Está esperando ver qué sucede con las negociaciones en curso entre Apple y la Comisión Europea en el marco de la Ley de Mercados Digitales (DMA).
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La historia viene de lejos
Todo comenzó con una denuncia presentada por la ACM, que acusó a Apple de aplicar condiciones injustas a las aplicaciones de citas. En particular, la autoridad neerlandesa señalaba la comisión obligatoria del 30% sobre los pagos realizados dentro de las apps (IAP), al tiempo que prohibía métodos de pago alternativos.
A pesar de que Apple flexibilizó algunas de sus condiciones exclusivamente para el mercado neerlandés —permitiendo pagos externos con restricciones—, la compañía fue sancionada con una multa de 50 millones de euros. Apple recurrió la multa, pero perdió la apelación en junio de este año.
Lo que cambia hoy
Este 25 de julio, el regulador holandés anunció que detendrá cualquier nueva decisión o acción inmediata mientras aguarda el desenlace de las conversaciones entre Apple y Bruselas sobre el cumplimiento de la DMA. En palabras del propio organismo:
“La decisión se pospone mientras se esperan los resultados de las negociaciones entre Apple y la Comisión Europea sobre un tema similar.”
Según Reuters, la Comisión Europea estaría dispuesta a aceptar las últimas reglas de Apple en relación con la App Store, incluyendo nuevos niveles de comisiones, servicios opcionales, promoción editorial y actualizaciones automáticas. Si esto se confirma, podría marcar un nuevo estándar para toda la Unión Europea, incluyendo los Países Bajos.
¿Qué significa esto?
Aunque no hay una decisión definitiva, el mensaje es claro: si Bruselas acepta los nuevos términos de Apple, los reguladores nacionales podrían seguir la misma línea. En ese caso, es probable que la ACM dé por cumplidas sus demandas sin necesidad de nuevas sanciones.
Por otro lado, si la Comisión Europea considera que las modificaciones de Apple no son suficientes, la autoridad holandesa podría retomar su ofensiva y exigir condiciones aún más estrictas.
Apple juega a ganar tiempo
Apple, como en otras ocasiones, apuesta por la dilación estratégica. En lugar de enfrentarse a múltiples frentes regulatorios con respuestas distintas, espera lograr un acuerdo a nivel europeo que pueda replicarse en cada país miembro. Si la Comisión Europea valida sus últimos movimientos, Apple podría evitar nuevas multas y mantener el control (aunque parcial) sobre su ecosistema de pagos en la App Store.
Pero si algo hemos aprendido del caso DMA es que la paciencia de los reguladores europeos tiene un límite. El aplazamiento de hoy es solo una pausa. Y el próximo capítulo, en Bruselas, podría redefinir no solo el caso neerlandés, sino el futuro del modelo de negocio de Apple en toda Europa.












